En el día Internacional del Alzheimer nos vemos en la obligación de recordar a quienes no pueden hacerlo. 

Esta triste enfermedad no solo afecta a quien la padece sino también a sus cuidadores. Este año ha sido especialmente difícil para todos ellos ya que se calcula que durante el confinamiento, en España, hasta 200.000 personas entre familias y pacientes han dejado de ser atendidas a causa del cierre temporal de centros de día terapéuticos, unidades de respiro familiar etc.

¿Qué es el Alzheimer?

Es una enfermedad neurodegenerativa cuyas causas se desconocen todavía. 

Es frecuente confundir  demencia y Alzheimer y pensar que son lo mismo. También hay quien piensa que el Alzheimer es una demencia avanzada, pero no es así. En realidad, es la principal causa de la demencia, esto se traduce en que entre un 60% y un 70% de los casos de demencia son causados por el Alzheimer.

Por su parte, la demencia provoca la disminución de las capacidades cognitivas, comportamentales y relacionales. El lado más favorable de la demencia es que hay algunos tipos que son reversibles, como por ejemplo las demencias causadas por el abuso de alcohol, drogas o fármacos.

El síntoma más evidente de la enfermedad es la pérdida de memoria pero hay que tener en cuenta que los cambios en el cerebro comienzan antes de que sus consecuencias sean visibles. Además, los daños aumentan a largo plazo y por ello se considera que hay distintas etapas.

La edad es un factor de riesgo pero no es la única causa.

La ciencia todavía no ha conseguido evitar que la enfermedad aparezca aunque se han logrado grandes avances en su tratamiento que permiten a las personas vivir con una mejor calidad de vida ya que gracias a determinadas terapias se ha logrado ralentizar la evolución de esta.

¿Cómo afrontar el Alzheimer de un familiar?

Lo primero y principal es confiar en los especialistas para realizar un diagnóstico adecuado. Una vez nos confirman que la persona padece Alzheimer, debemos tener presentes las siguientes recomendaciones:

Preguntar siempre al Doctor o Doctora. Debemos seguir las pautas que nos marcan los expertos y no seguir terapias que no posean una base científica.

Sé paciente y evita el estrés y la ansiedad. los estudios han confirmado que las personas que padecen Alzheimer son capaces de percibir los estímulos y de sentir en todo momento, aunque en la fase avanzada de la enfermedad serán capaces de percibir y sentir sólo aquellos estímulos más básicos. Por ello, si la persona con Alzheimer observa en su cuidador comportamientos de estrés, agotamiento o enfado, repercutirá también en su estado de ánimo.

Cuenta con ellos. la persona con la enfermedad nunca pierde su condición de ser humano, no olvidemos quienes fueron y, por tanto, quienes siguen siendo. Es necesario que el cuidador lo tenga presente, le hable, le de cariño, le respete, le tenga en cuenta en las conversaciones etcétera. Eso será un estímulo para la persona aunque según la fase en que se encuentre podrá participar más o menos.

Educación, formación y comunicación. Los familiares y/o cuidadores deben recibir los conocimientos necesarios para afrontar las distintas situaciones que puedan tener lugar y saber como afrontarlas. Además, es muy importante conocer técnicas sobre como tratarlos, como cuidarlos y como ayudarlos.

¿Cuáles son las fases de la enfermedad?

La enfermedad atraviesa distintas fases las cuales tienen una duración indeterminada ya que depende de la edad de la persona, de sus condiciones de salud previas, de las terapias que pueda seguir, del momento en que se diagnostica, etcétera.

Te contamos un pequeño resumen de los grandes rasgos de cada una. 

Etapa inicial: tienen pérdidas de memoria leves y esporádicas. Es frecuente que se produzcan cambios de humor. Tiene conductas un poco más agresivas de lo normal. Estos primeros síntomas son habitualmente confundidos con el envejecimiento normal o depresión.

Etapa intermedia: olvida los acontecimientos recientes pero mantiene la memoria de los hechos más antiguos. Repite la misma información con mucha frecuencia. Tiene miedos infundados. Comienza a ser dependiente en tareas que pueden tener peligro como cocinar con gas, encender una vela.

Etapa severa: no reconoce a sus familiares y seres queridos. Mantiene la memoria emocional. Tiene dificultades para moverse, para coger objetos, para tragar. Se vuelve completamente dependiente, incluso para las tareas más básicas. Sus cambios emocionales son fuertes y desproporcionados.

Muchas veces, afrontar el diagnóstico en un momento complejo, es importante conocer las asociaciones que hay en tu ciudad sobre el Alzheimer, las llamadas AFAs (Asociación de Familiares del Alzheimer).

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1 comentarios

Jacinto - 25/09/2020 09:15:51


Mi antiguo compañero de clase tiene un principio de Alzheimer. Esperemos que este gobierno invierta más en investigación y puedan curarlo a tiempo, ya que es el único amigo que tengo. Buen artículo.