Hemorroides (fístula anal) y sangrado
¿Qué son las hemorroides y por qué aparecen?
Las hemorroides son estructuras vasculares que todos tenemos de forma natural en el canal anal. Su función es ayudar al cierre del ano y contribuir al control de la continencia. El problema aparece cuando estas almohadillas vasculares se inflaman, se dilatan o se congestionan, dando lugar a lo que comúnmente conocemos como hemorroides inflamadas o almorranas.
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Desde el punto de vista médico, se trata de una dilatación de las venas del plexo hemorroidal, situadas en la parte final del recto y alrededor del ano. Cuando la presión en esta zona aumenta de forma repetida o mantenida en el tiempo, las paredes venosas pierden elasticidad, se debilitan y se hinchan, provocando síntomas como dolor anal, picor, escozor o sangrado al defecar.
El estreñimiento crónico es la causa más habitual. Cuando las heces son duras y cuesta evacuarlas, se realiza un esfuerzo excesivo que incrementa la presión en las venas anales. Con el tiempo, esta sobrecarga favorece la inflamación y el desarrollo de hemorroides internas o externas. Del mismo modo, pasar mucho tiempo sentado en el inodoro —algo muy común hoy en día por el uso del móvil— también contribuye a esta congestión vascular.
El embarazo es otro factor clave. Durante la gestación, el aumento del volumen sanguíneo, los cambios hormonales y la presión del útero sobre las venas pélvicas favorecen la aparición de hemorroides en el embarazo, especialmente en el tercer trimestre y tras el parto.
El sedentarismo, el sobrepeso y los trabajos que implican permanecer muchas horas sentado o de pie también dificultan la circulación venosa y aumentan el riesgo. A esto se suma una dieta pobre en fibra, baja ingesta de líquidos o el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, que alteran el tránsito intestinal.
En menor medida, la diarrea crónica, los esfuerzos físicos intensos mal ejecutados o ciertas patologías hepáticas también pueden influir en su aparición.
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Es importante entender que las hemorroides no son una enfermedad “extraña” o aislada, sino una consecuencia frecuente de hábitos cotidianos. De hecho, se estima que una gran parte de la población adulta sufrirá hemorroides con dolor o sangrado en algún momento de su vida.
Tipos de hemorroides
Existen cuatro tipos principales de hemorroides según su localización y grado:
- Hemorroides internas. Se localizan dentro del recto y suelen provocar sangrado sin dolor.
- Hemorroides externas. Aparecen alrededor del ano y pueden causar dolor intenso, inflamación y picor.
- Hemorroides prolapsadas. Son hemorroides internas que sobresalen hacia el exterior.
- Hemorroides trombosadas. Se producen cuando se forma un coágulo, generando dolor agudo y endurecimiento.
Hemorroides o fístula anal: cómo diferenciarlas
Una de las dudas más frecuentes es: ¿es hemorroide o fístula anal?
La fístula anal es un pequeño conducto anormal que conecta el interior del canal anal con la piel exterior. Suele aparecer tras un absceso y provoca dolor persistente, supuración e incluso infección recurrente.
Mientras que las hemorroides sangran y pican, la fístula anal suele drenar pus y causar dolor constante, incluso sin defecar. Si existe fiebre o secreción continua, es fundamental consultar con un especialista.
¿Cómo saber si son hemorroides y cómo puedo curarlas facilmente?
Las hemorroides suelen manifestarse con una combinación de síntomas bastante específicos. El más frecuente es el sangrado rojo brillante al defecar, que suele observarse en el papel higiénico o en la superficie de las heces. Este sangrado suele ser indoloro cuando se trata de hemorroides internas, aunque puede acompañarse de sensación de presión o molestia.
En el caso de las hemorroides externas, los síntomas suelen ser más evidentes. Es habitual notar un bulto en el ano, inflamación localizada, picor anal intenso, escozor o dolor al sentarse. Cuando se produce una trombosis hemorroidal, el dolor puede ser más agudo y repentino, acompañado de una hinchazón más marcada.
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El primer paso para eliminar las hemorroides es reducir la presión en la zona anal. Esto implica mejorar el tránsito intestinal. Aumentar el consumo de fibra a través de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, junto con una correcta hidratación, facilita la evacuación y evita el esfuerzo excesivo. Cuando el estreñimiento es persistente, pueden valorarse soluciones suaves como reguladores intestinales naturales.
La higiene también juega un papel fundamental. Es recomendable lavar la zona con agua tibia y productos suaves, evitando el papel higiénico seco o perfumado que puede agravar la irritación. Los baños de asiento con agua templada ayudan a disminuir la inflamación y aliviar el dolor.
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Las hemorroides leves pueden mejorar en pocos días si se aplican medidas correctas. En casos más avanzados, el proceso puede prolongarse varias semanas.
En casos más avanzados —hemorroides prolapsadas persistentes o complicaciones— puede ser necesaria la valoración médica para plantear procedimientos específicos.
Evitar ciertos hábitos es clave para no agravar la situación. No se recomienda:
· Forzar al evacuar.
· Usar papel higiénico seco de forma agresiva.
· Permanecer sentado en el baño durante largos periodos.
· Descuidar la hidratación.
Productos de farmacia para hemorroides y fístula anal
En cuanto al tratamiento para hemorroides, las pomadas, cremas y supositorios específicos actúan reduciendo la inflamación, aliviando el picor y favoreciendo la reparación de la mucosa. Existen fórmulas con ingredientes calmantes, protectores y venotónicos que mejoran la circulación local y disminuyen la congestión vascular. Para casos con sangrado o irritación importante, algunos productos forman una película protectora que reduce la fricción durante la evacuación.
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Cuando existe además estreñimiento asociado, es importante complementar con productos que regulen el tránsito intestinal, ya que el esfuerzo al evacuar es uno de los principales factores que perpetúan el problema.
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Si existe dolor intenso o trombosis, pueden utilizarse tratamientos que incluyan componentes anestésicos suaves o antiinflamatorios tópicos, siempre bajo recomendación profesional.
En el caso de sospecha de fístula anal —dolor persistente, secreción o supuración— los productos de farmacia pueden ayudar a mejorar el confort, pero es fundamental la valoración médica para establecer el tratamiento definitivo.
- Gama Fitoroid de Aboca: protección y alivio natural
Dentro de las soluciones más buscadas para hemorroides con dolor, picor y sangrado leve, destaca la gama Fitoroid de Aboca. Se trata de una línea formulada con complejos vegetales que actúan creando una barrera protectora sobre la mucosa anal.
Fitoroid pomada rectal ayuda a:
Calmar el ardor y el picor anal.
Reducir la congestión venosa.
Proteger la mucosa frente a la fricción durante la evacuación.
Favorecer la reparación del tejido irritado.
Es una opción especialmente interesante para quienes buscan un tratamiento natural para hemorroides sin anestésicos agresivos, apto para uso frecuente y compatible con otras medidas higiénico-dietéticas.
- Melilax: cuando el estreñimiento agrava las hemorroides
Una de las causas más habituales del empeoramiento de las hemorroides es el estreñimiento crónico. El esfuerzo repetido al defecar aumenta la presión en las venas anales y favorece el sangrado.
En estos casos, productos como Melilax pueden ser de gran ayuda. Se trata de microenemas con acción evacuante suave, diseñados para facilitar la expulsión de las heces sin irritar la mucosa. Su uso puede resultar especialmente útil en episodios de:
Hemorroides dolorosas asociadas a heces duras.
Fisuras anales leves.
Sensación de bloqueo rectal.
Al suavizar la evacuación, se reduce la fricción y se favorece la recuperación de la zona anal.
- Hemoless pomada: alivio rápido y acción calmante
Otra opción destacada en el tratamiento de hemorroides externas inflamadas es Hemoless pomada. Este tipo de formulación está orientada a:
Disminuir la inflamación local.
Aliviar el dolor y la sensación de presión.
Reducir el picor persistente.
Es especialmente recomendable cuando el paciente refiere molestias al sentarse o inflamación visible en el margen anal. Su aplicación regular ayuda a mejorar el confort diario y a acortar la duración del episodio.
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